El conflicto en Zimapán sigue escalando, y como suele pasar, nadie parece
dispuesto a dar el primer paso.
Trabajadores de las minas Purísima y Balcones salieron a manifestarse frente al
ayuntamiento para denunciar que ejidatarios de Benito Juárez Detzaní les
impiden trabajar desde hace más de un mes.
¿La razón? Un desacuerdo económico. Los ejidatarios exigen un aumento en las
cuotas de peaje para el mantenimiento de caminos y obras comunitarias.
Mientras tanto, las empresas aseguran que los bloqueos ya afectan
operaciones… y bolsillos.
La situación incluso ha llegado a la retención de camiones, elevando la tensión
en la zona.
Este tipo de conflictos no es nuevo en regiones mineras: recursos, territorio y
beneficios económicos suelen chocar inevitablemente.
Y mientras ambas partes defienden lo que consideran justo, la actividad minera
permanece paralizada, dejando claro que sin acuerdos, nadie gana… pero todos
pierden.
