En un país donde los trámites suelen ser eternos, el gobierno decidió intentar
algo revolucionario: hacerlos más rápidos.
La presidenta Claudia Sheinbaum firmó un decreto que modifica más de 200
artículos de la ley para agilizar el registro de patentes y marcas ante el IMPI.
La clave está en la presión: si la autoridad no responde en tiempo, los
solicitantes podrán exigir una resolución obligatoria. Y no solo eso, los
funcionarios responsables podrían enfrentar sanciones.
La medida busca reducir la burocracia y fomentar la innovación, algo que suena
bien en papel… pero que en la práctica dependerá de su aplicación real.
Porque en México, el problema no siempre es la ley, sino que se cumpla.

Porelnuevograficodehidalgo

El Nuevo Gráfico de Hidalgo El Periodismo es una ventana hacia la historia, donde cada día se aprende