Donald Trump y Xi Jinping coincidieron en algo rarísimo dentro de la política
mundial: el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto.
La Casa Blanca informó que durante su encuentro en Pekín ambos mandatarios
acordaron que mantener libre este paso marítimo es clave para la circulación
mundial de energía. Traducido al idioma real: si se bloquea, medio planeta entra
en pánico y la gasolina podría costar como perfume de lujo.
Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán el pasado 28 de
febrero, Teherán prácticamente cerró el paso por donde transita una quinta
parte del comercio global de petróleo y gas.
China está especialmente preocupada porque más de la mitad del petróleo que
importa llega desde Medio Oriente atravesando justamente ese estrecho. O sea:
negocio primero, discursos después.
Además, Xi expresó su rechazo a la militarización de la zona y al cobro de
peajes impulsado por Irán. Porque sí, el conflicto internacional ya parecía
caseta de autopista VIP.
Trump incluso aseguró que Xi ofreció ayuda para reabrir el estrecho, aunque
Pekín dejó claro que no enviará apoyo militar a Irán.
Cuando Estados Unidos y China coinciden en algo, el mundo normalmente
debería ponerse nervioso… o revisar el precio del petróleo inmediatamente.

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