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“LA OTRA CARA DE LA EXCELENCIA”
POR LA REDACCIÓN

PACHUCA, HGO., 19 DE JUNIO DE 2026
Una vez más, el proceso de admisión para la carrera de Medicina
en Pachuca ha dejado a miles de jóvenes sin la oportunidad de ingresar
a la universidad. De acuerdo con los datos conocidos, se entregaron
alrededor de 5 mil fichas para participar en el proceso de selección, pero
solamente cerca de 400 aspirantes obtendrán un lugar en las aulas.
La explicación oficial suele ser la misma: Medicina requiere altos
estándares de calidad, infraestructura especializada, laboratorios
equipados, campos clínicos y una plantilla docente altamente
capacitada. Sin duda, se trata de una de las carreras que demandan
mayor control académico para garantizar la formación de profesionales
competentes y responsables.
Sin embargo, la realidad también obliga a plantear
cuestionamientos. Si la capacidad de ingreso es de apenas 400
estudiantes, ¿por qué se ofertan miles de fichas? Para muchos jóvenes y
sus familias, esta situación genera frustración y alimenta la percepción

de que el proceso termina beneficiando económicamente a la institución
mientras la mayoría de los aspirantes queda excluida.
La alta demanda de la carrera de Medicina refleja el deseo de
cientos de jóvenes hidalguenses de prepararse en una profesión
indispensable para la sociedad. No obstante, la limitada oferta de
espacios evidencia una problemática estructural que va más allá de un
examen de admisión: la insuficiencia de infraestructura educativa para
responder a las necesidades de una población cada vez más interesada
en cursar estudios superiores.
La excelencia académica es necesaria y debe preservarse. Nadie
cuestiona la importancia de formar médicos con la preparación
adecuada. Lo que sí merece una reflexión profunda es la falta de
alternativas para miles de estudiantes que, año tras año, ven cerradas
las puertas de una carrera que consideran su vocación.
Pachuca y el estado de Hidalgo enfrentan el reto de ampliar las
oportunidades educativas sin comprometer la calidad de la enseñanza.
Mientras esto no ocurra, cada proceso de admisión seguirá dejando una
sensación de desigualdad entre quienes logran ingresar y los miles que,
pese a su esfuerzo, quedan fuera del sistema.
La educación superior debe ser un espacio de oportunidades, no
una esperanza que se desvanece para la gran mayoría de los aspirantes.

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