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“URGE FILTRO INTERNO EN MORENA”
OPINIÓN DE: MARIA RESENDIZ
PACHUCA, HGO., 26 DE JUNIO DE 2026
La definición de la candidatura de Morena a la gubernatura de
Hidalgo no debería resolverse como una simple sumatoria de nombres en
una encuesta o como un reparto de posiciones entre grupos internos. Si
el partido busca mantener coherencia con el discurso de transformación
que ha enarbolado en los últimos años, entonces la ruta inevitable es
una depuración real y verificable de su lista de aspirantes.
No se trata de excluir por excluir, sino de establecer criterios
claros, públicos y exigibles: trayectoria comprobable en la vida pública,
congruencia con los principios del movimiento, resultados en cargos
anteriores y, sobre todo, ausencia de señalamientos graves que puedan
erosionar la confianza ciudadana. En ese sentido, una lista amplia puede
ser útil como punto de partida, pero se vuelve contraproducente cuando
incluye perfiles cuya presencia responde más a cuotas internas o
equilibrios de grupo que a méritos políticos o capacidad de gobierno.
En el caso de Hidalgo, donde la competencia electoral suele ser
cerrada y el electorado ha mostrado sensibilidad a los perfiles
personales más que a las marcas partidistas, el costo de no filtrar
adecuadamente puede ser alto. Una candidatura débil o dividida no solo
compromete la elección estatal, sino que impacta la percepción
nacional del propio movimiento.
Por ello, la depuración no debe entenderse como un gesto de
control centralista, sino como un ejercicio mínimo de responsabilidad
política. De lo contrario, la selección interna corre el riesgo de
convertirse en un proceso opaco, donde la competitividad electoral se
sacrifica en favor de acuerdos internos de corto plazo.
A esto se suma un punto clave: el partido debe estar mucho más al
pendiente de quiénes integran realmente su cantera de aspirantes,
evitando la incorporación de “brincolines” políticos figuras que saltan de
un proyecto a otro según la conveniencia del momento, porque ese tipo
de oportunismo erosiona la credibilidad interna y debilita la fuerza
electoral del movimiento en el mediano plazo. La consistencia política
no se construye con adhesiones circunstanciales, sino con perfiles que
sostengan una trayectoria coherente.
En una entidad como Hidalgo, donde los márgenes de decisión
suelen definirse por la calidad de los perfiles y la consistencia del
proyecto, el partido tiene poco margen para improvisaciones. La
depuración, en este contexto, no es una opción: es una necesidad
política.

