En El Arenal, Hidalgo, el priista Jensen Benony Oropeza Pérez parece haberconfundido su cargo con un título nobiliario. 

¿Por qué? Porque decidió, muy a su estilo, que un terreno de 4 hectáreas ajeno era ideal para sus brillantes proyectos… y simplemente lo invadió.

La tierra en cuestión pertenece desde hace 15 años a la Sociedad de Producción Rural Carne Suprema Hidalguense, pero eso no impidió que el alcalde se metiera sin permiso, sin documento legal, y encima anunciara que ahí va a hacer obras. ¿Y el detalle de que no es propiedad del municipio? Bah, tecnicismos.

Por si fuera poco, el Ayuntamiento promovió un juicio para justificar el despojo, aunque los legítimos dueños ya detectaron irregularidades por todos lados. 

Lo que no hay es diálogo, porque el edil se niega rotundamente a hablar con los posesionarios.

¿Quién necesita Estado de derecho cuando se tiene poder, fuero y una sonrisa política?

Ahora el conflicto podría salirse de control. Pero hey, todo sea por el desarrollo… aunque sea sobre tierra prestada. O, mejor dicho, tomada.

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