Redacción Pachuca, Hgp. 30 de julio del 2025.
México reafirmó su postura histórica en favor de la solución de dos Estados para el conflicto entre Israel y Palestina, durante su participación en la Conferencia Internacional de Alto Nivel celebrada en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En el foro, el embajador Héctor Vasconcelos y Cruz, representante permanente de México ante el organismo, destacó que ningún crimen puede justificar otro y condenó con firmeza el uso del hambre como arma de guerra.
Durante su intervención, Vasconcelos subrayó que la comunidad internacional no puede mantenerse indiferente ante la crisis humanitaria que afecta a miles de civiles en Gaza y Cisjordania. “Mientras deliberamos, hombres y mujeres, niños y ancianos mueren, son desplazados o padecen las consecuencias de la hambruna. Había que actuar”, advirtió.
México respaldó la declaración final de la conferencia, la cual busca reactivar el proceso de paz mediante el reconocimiento pleno de Palestina como Estado miembro de la ONU, y avanzar hacia el fin de la ocupación iniciada en 1967.
“Es hora de hacer historia”, expresó el diplomático mexicano, al tiempo que reafirmó el apoyo de México a la coexistencia pacífica de dos Estados, uno palestino y otro israelí, dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas.
La postura de México —resaltó Vasconcelos— está sustentada en principios de política exterior consagrados en la Constitución y en la tradición diplomática del país, comprometida con la paz, el respeto a los derechos humanos y la legalidad internacional.
En un pronunciamiento contundente, el representante mexicano reiteró la condena al uso del hambre como instrumento de guerra, calificándolo como una práctica inadmisible y contraria al derecho internacional.
“México expresa su profunda consternación ante la alerta de hambruna en Gaza. Tal acción no solo destruye todo principio ético, sino que nulifica la dignidad humana”, enfatizó.
Asimismo, México hizo un llamado urgente al cese al fuego permanente, incondicional e inmediato, así como a la liberación sin condiciones de todos los rehenes y al levantamiento de las restricciones a la asistencia humanitaria en la Franja de Gaza. Vasconcelos destacó que toda solución sostenible al conflicto debe garantizar también la seguridad del Estado de Israel.
En su mensaje, el embajador hizo un llamado a la comunidad internacional para impulsar medidas que fomenten la reconciliación entre ambas partes, subrayando el papel transformador de la educación.
Propuso que tanto en Palestina como en Israel se promueva el conocimiento mutuo a través de programas educativos que resalten los puntos en común entre sus culturas, con el fin de sentar bases para la paz duradera.
México también respaldó la declaración final de la conferencia, que promueve el reconocimiento pleno de Palestina como Estado miembro de la ONU y el fin de la ocupación iniciada en 1967. “Es hora de hacer historia”, expresó Vasconcelos.
En su mensaje, el embajador mexicano pidió un alto al fuego permanente e incondicional, la liberación inmediata de todos los rehenes y el levantamiento de las restricciones que impiden el ingreso de ayuda humanitaria. “La seguridad de Israel también debe estar garantizada; la paz solo es posible si ambos pueblos pueden vivir sin miedo”, añadió.
México, uno de los 51 miembros fundadores de la ONU, mantiene una postura firme en defensa del derecho internacional humanitario, la autodeterminación de los pueblos y la dignidad humana. Su voz, una vez más, se alinea con la exigencia global por detener una tragedia que afecta de forma atroz a los más vulnerables: niñas y niños que mueren de hambre en silencio.
Como ejemplo, citó a la West-Eastern Divan Orchestra, fundada por el director de orquesta Daniel Barenboim y el intelectual palestino Edward Said, conformada por jóvenes músicos israelíes y palestinos.
Dicha iniciativa, dijo, demuestra que la colaboración entre ambos pueblos es posible y deseable.
México es uno de los 51 países fundadores de la ONU. Su delegación, integrada por Ezequiel Padilla, Manuel Tello y Francisco Castillo Nájera, firmó la Carta de las Naciones Unidas el 26 de junio de 1945 y fue admitido oficialmente el 7 de noviembre de ese mismo año. Desde entonces, el país ha sostenido una política exterior apegada a los principios de autodeterminación de los pueblos, solución pacífica de controversias y no intervención, principios que guían su actual postura en el conflicto palestino-israelí.

