El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, parece ser tan aplicado en matemáticas que hasta logra que los millones “desaparezcan” en su declaración patrimonial.
De acuerdo con el Registro Público de la Propiedad, Delgado adquirió en agosto pasado —dos meses después de asumir su cargo en la SEP— un departamento en el exclusivo complejo Reforma 222, en Ciudad de México. El inmueble, de 165.81 metros cuadrados, le costó 15 millones de pesos. Sin embargo, en su declaración oficial, el funcionario aseguró que había pagado apenas 1.5 millones. Un error de dedo, quizás, de esos que cuestan catorce millones.
Pero la historia inmobiliaria del funcionario de Morena no termina ahí. En el mismo piso del lujoso condominio ya tenía un segundo departamento, adquirido en 2015 por 4.8 millones de pesos, aunque en sus papeles patrimoniales solo reconoció 4.3 millones. Nada mal: la magia de los números también funciona con los bienes raíces.
Ambos departamentos comparten terraza, lo que suena ideal para organizar tertulias educativas o, en su defecto, reuniones de amigos con gusto por el lujo.
Lo curioso es que, según el mismo Registro Público, en 2024 Delgado adquirió una hipoteca por aquel departamento de 2015, con un crédito de 4 millones de pesos a 15 años. Un trámite normal, hasta que un mes después, como por arte de magia financiera, el secretario liquidó la totalidad de su deuda. Tal vez sus clases de aritmética incluyan un módulo sobre multiplicar ingresos.
Mario Delgado reporta y lo que realmente paga: un desfase de millones que convierte sus declaraciones patrimoniales en un auténtico ejercicio de creatividad contable.
Mientras tanto, en la Secretaría de Educación Pública, se insiste en que los alumnos aprendan a sumar, restar y dividir con precisión. Lástima que el ejemplo venga de alguien que, con sus cuentas, parece preferir el arte de la omisión.

