La comunidad científica y ambientalista mundial está de luto tras el fallecimiento de Jane Goodall, reconocida primatóloga británica y pionera en el estudio de los chimpancés, a los 91 años de edad. Su muerte fue confirmada este viernes por la fundación que lleva su nombre, dedicada a la conservación ambiental y la defensa de los derechos de los animales.
Goodall dedicó más de seis décadas de su vida a la investigación, la educación y la conservación de la vida silvestre. Su trabajo en el Parque Nacional de Gombe, en Tanzania, cambió para siempre la forma en que el mundo entiende a los chimpancés y a la relación entre humanos y primates. Fue la primera en documentar comportamientos como el uso de herramientas, la caza organizada y la complejidad social en comunidades de chimpancés, hallazgos que revolucionaron la primatología.
Además de su labor científica, Goodall fue una incansable defensora del medio ambiente. Fundó el Instituto Jane Goodall y el programa Roots & Shoots, que promueve la participación de jóvenes en proyectos de conservación en más de 100 países. A lo largo de su vida, recibió numerosos reconocimientos internacionales, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias, la Legión de Honor de Francia y fue nombrada Mensajera de la Paz de la ONU.
Su legado trasciende la ciencia, pues inspiró a millones de personas a involucrarse en la protección de los ecosistemas y en la defensa de los animales. La propia Goodall insistía en que cada acción cuenta y que “todos tenemos un papel que desempeñar en la preservación del planeta”.
Tras conocerse la noticia de su muerte, líderes mundiales, organizaciones ambientalistas y científicos de todo el mundo expresaron sus condolencias y destacaron la trascendencia de su trabajo. “Jane Goodall nos enseñó a vernos en el espejo de la naturaleza, y ese reflejo seguirá guiando a las nuevas generaciones”, señaló la ONU en un comunicado.

