Autoridades de la Ciudad de México confirmaron la detención de un hombre
acusado de acosar a la presidenta Claudia Sheinbaum, luego de que en redes
sociales circularan videos en los que el sujeto la seguía durante varios actos
públicos y le gritaba frases consideradas intimidantes.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC-CDMX), el individuo
fue detenido en las inmediaciones de Coyoacán, tras ser identificado por
elementos del cuerpo de seguridad que vigilan los recorridos de la mandataria.
Según el reporte oficial, el sujeto fue trasladado al Ministerio Público, donde se
determinará su situación jurídica por posibles delitos de acoso y alteración del
orden público.
El caso generó debate en redes sociales, pues mientras algunos usuarios
exigieron sanciones ejemplares para garantizar la seguridad de las figuras
públicas —en especial las mujeres—, otros advirtieron sobre el riesgo de que
este tipo de detenciones se utilicen para limitar la crítica o la libertad de
expresión.
La propia Sheinbaum abordó el tema en una conferencia matutina, donde
aseguró que “ninguna mujer, sin importar su cargo o condición, debe tolerar el
acoso en ninguna de sus formas”. La presidenta señaló que el incidente servirá
como base para reforzar la legislación en materia de violencia de género, y
reiteró que su gobierno promoverá cero tolerancia ante conductas de
hostigamiento.
Fuentes cercanas al caso informaron que el acusado, de aproximadamente 35
años, ya había sido reportado por comportamiento similar durante otros eventos
públicos, lo que facilitó su localización.
La Fiscalía capitalina abrió una carpeta de investigación y revisa material
audiovisual y testimonios para determinar si existen más víctimas o
antecedentes.
El incidente ocurre en medio de un contexto político sensible, con un gobierno
federal que busca visibilizar la violencia contra las mujeres, pero también con
sectores que acusan al poder de usar la figura del acoso para blindarse de las
críticas ciudadanas.
Por ahora, el presunto responsable permanece bajo custodia mientras avanzan
las investigaciones, en un caso que podría marcar un precedente sobre los
límites entre la protesta y el acoso hacia figuras públicas.

