Los cancilleres del G7 se reúnen este martes en Canadá, con Ucrania como
tema principal de la agenda y con la esperanza de lograr a unanimidad frente a
la intransigencia rusa, cuando las negociaciones están en un punto muerto.
Los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania, Reino Unido, Canadá, Francia,
Italia, Japón y Estados Unidos, se reúnen en Niágara en su segunda cita de este
año.
Esta vez, también están invitados los representantes de Sudáfrica, Australia,
Brasil, India, México, Corea el Sur y Arabia Saudita.
«Para Canadá, es importante favorecer también una conversación multilateral,
en especial en este momento en un ambiente tan volátil y complicado», dijo a la
AFP el lunes Anita Anand, la ministra de Exteriores canadiense y anfitriona de la
cumbre.
Sin embargo, la ministra, quien dice esperar la publicación de un comunicado
final conjunto, se abstuvo de prometer avances concretos sobre Ucrania.
En las últimas semanas, el país ha sido blanco de ataques rusos intensificados
contra sus infraestructuras energéticas, mientras que las negociaciones para
poner fin a la guerra con Rusia están estancadas.
El tema de financiar las necesidades de Ucrania en los próximos años usando
activos rusos congelados podría abordarse de nuevo durante este encuentro del
G7.

Los diplomáticos del grupo se reúnen poco después de las nuevas sanciones
que impuso en octubre Estados Unidos a las dos mayores compañías petroleras
rusas -Rosneft y Lukoil-.
En la última cumbre del G7, sus líderes se limitaron al mínimo en el tema
ucraniano sin lograr un consenso para endurecer su posición frente a Rusia,
pese a la presencia del presidente Volodimir Zelenski.
No obstante, las discusiones podrían verse de nuevo afectadas por las
tensiones comerciales entre Canadá y Estados Unidos.
El secratario de Estado estadounidense, Marco Rubio, llega el martes por la
tarde a Canadá mientras las relaciones entre los dos vecinos han vuelto a
tensarse. El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el 24 de octubre
que ponía fin a todas las discusiones comerciales bilaterales entre ambos
países.
Rubio y Anand prevén un encuentro el miércoles, el segundo y último día de la
reunión en Niágara. Pero no hablarán de comercio.
«Tendremos una reunión y tenemos muchos temas que tratar juntos sobre
asuntos mundiales», explicó Anand; pero «la cuestión del comercio está en
manos de otros ministros».
Para los estadounidenses, la seguridad económica y los minerales críticos
también deberían ocupar un lugar prioritario en la agenda de la reunión de dos
días.
Pekín ha establecido un control casi total sobre el mercado de refinación y
procesamiento de diversos minerales, especialmente de las tierras raras
necesarias a tecnologías de vanguardia.
El mes pasado, el G7 anunció una primera tanda de proyectos conjuntos
dirigidos a reforzar sus capacidades de refinamiento fuera de China.
«Existe un consenso mundial creciente entre muchos de nuestros socios y
aliados de que la seguridad económica es seguridad nacional y viceversa»,
declaró un alto funcionario del Departamento de Estado durante una rueda de
prensa el lunes.

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