Por: Luis Antonio Santillán Varela
16 de noviembre del 2025

Ciudad de México, 14 de noviembre de 2025. — Más de cien años después de su muerte,
Enrique Granados continúa ocupando un lugar central en la historia de la música española.
Reconocido como uno de los grandes exponentes del pianismo y la composición del
cambio de siglo, su obra mantiene una vigencia indiscutible en escenarios y grabaciones
alrededor del mundo.
Granados, nacido en Lérida en 1867, mostró desde su infancia un talento musical
excepcional. Tras establecerse en Barcelona, se formó con destacados maestros y muy
pronto adquirió reputación como pianista refinado, dueño de un estilo íntimo y lleno de
matices. Aunque sus interpretaciones eran celebradas por el público, fue en la creación
musical donde expresó con mayor intensidad su visión artística.
Entre su vasto catálogo, destaca la suite “Goyescas”, inspirada en los personajes y
ambientes retratados por Francisco de Goya. Presentada en 1911, esta obra para piano
fascinó por su sensibilidad expresiva y su virtuosismo. El éxito fue tan notable que
Granados desarrolló posteriormente una versión operística, estrenada en 1916 en Nueva
York con gran reconocimiento.
Ese año marcó también el final trágico de su vida. De regreso a Europa tras el triunfo de la
ópera, el barco en el que viajaba fue atacado por un submarino alemán durante la Primera
Guerra Mundial. Granados murió intentando salvar a su esposa, dejando inconclusa una
carrera que prometía nuevas contribuciones al panorama musical internacional.
Hoy, la figura de Enrique Granados permanece como símbolo del lirismo español y de una
sensibilidad artística que supo combinar tradición, romanticismo y modernidad. Sus
composiciones continúan formando parte del repertorio pianístico y operístico, reafirmando
la influencia perdurable de un creador cuya música sigue dialogando con el presente.

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