Pese a la convocatoria de una nueva marcha para el próximo 20 de noviembre
—y a las preocupaciones de que la protesta pudiera alterar los eventos
oficiales—, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que el Desfile Cívico-
Militar por la Revolución Mexicana se llevará a cabo tal como estaba
programado.
La mandataria dejó claro que, aunque respeta el derecho a la manifestación, el
Estado no cancelará actos oficiales por presiones, advertencias o “invitaciones
a generar caos”, como algunos grupos han insinuado en días recientes. En
resumen: desfile habrá, con o sin protestas en el Zócalo.
Durante el fin de semana, distintos colectivos convocaron a una marcha para el
mismo día, argumentando inconformidades con el gobierno federal. La
preocupación principal era un posible choque entre manifestantes y elementos
de seguridad durante el desarrollo del desfile.
Sin embargo, Sheinbaum afirmó que las autoridades cuentan con el operativo
necesario para garantizar orden, seguridad y convivencia pacífica, aun con
ambas actividades ocurriendo de manera simultánea.
Con tono firme, la presidenta reiteró que el país vive un pleno ejercicio de
libertades y que no se impedirá ninguna manifestación, pero también lanzó una
advertencia:
“Los eventos cívicos nacionales no se suspenden por convocatorias que buscan
generar provocación.”
Un mensaje que deja entrever que el Gobierno federal no está dispuesto a ceder
terreno ante llamados que considera más políticos que sociales.
Expectativas para el 20 de noviembre
El desfile contempla participación de las Fuerzas Armadas, Guardia
Nacional y diversas instituciones civiles.
Se espera una asistencia masiva de turistas y familias, como cada año.
Habrá un despliegue de seguridad especial para prevenir incidentes y
mantener separadas ambas movilizaciones.
El 20 de noviembre se perfila, así como una jornada intensa en el corazón de la
capital: desfile, manifestación y un Zócalo donde no faltará quien quiera “medir
fuerzas”. Pero, de acuerdo con el Gobierno, todo seguirá según lo previsto.

