La tensión política volvió a escalar luego de que la presidenta Claudia
Sheinbaum enviara un mensaje firme y directo al diputado Gerardo Fernández
Noroña, tras los señalamientos que este lanzó contra Grecia Quiroz, viuda del
alcalde asesinado Carlos Manzo. El intercambio, que se viralizó en cuestión de
minutos, dejó claro que el tema ya no es solo político: es un choque frontal
dentro del propio movimiento.
El conflicto inició cuando Noroña calificó a la viuda como “fascista”, un
comentario que desató indignación social, condenas en redes y críticas incluso
desde sectores cercanos a la 4T. La frase fue considerada ofensiva, insensible y
desproporcionada, sobre todo tomando en cuenta el reciente asesinato del
alcalde.
Frente a la ola de repudio, la presidenta Sheinbaum intervino con un mensaje
que muchos describieron como un “jalón de orejas” directo al legislador. Sin
mencionar su nombre, pero en un tono evidente, afirmó que “en momentos
dolorosos se debe ser respetuoso, sensible y empático”, destacando que
ninguna figura pública debe atacar o revictimizar a quienes atraviesan un duelo.
El mensaje fue interpretado inmediatamente como un deslinde político y un
llamado a moderar el discurso dentro de su propio círculo. Analistas señalan
que la presidenta busca impedir que el caso Manzo —ya rodeado de polémica,
investigaciones y declaraciones cruzadas— se convierta en un campo de batalla
interna que dañe al gobierno.
Mientras tanto, Grecia Quiroz rompió el silencio y respondió que no se prestará
a confrontaciones políticas y que su única exigencia es justicia por el asesinato
de su esposo. Su postura fue ampliamente respaldada por ciudadanos que
consideran que el debate debería centrarse en esclarecer el crimen, no en
ataques personales.
Noroña, por su parte, evitó disculparse. En su estilo habitual, minimizó la
polémica y afirmó que sus palabras fueron “sacadas de contexto”, aunque no
ofreció mayores aclaraciones.
El choque dejó una ola de reacciones. Mientras algunos celebraron la postura
de Sheinbaum por poner límites a los excesos verbales, otros consideran que el
daño ya está hecho y que el comentario de Noroña podría tensar aún más las
divisiones en el movimiento.
Lo cierto es que el caso suma un nuevo capítulo, ahora cargado de fricciones
internas, declaraciones encontradas y un mensaje claro desde Palacio: hay
líneas que no deben cruzarse.

