La Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2025 —la más grande del mundo
en español— vivió uno de sus momentos más esperados con la llegada del
cantautor y poeta Joan Manuel Serrat, quien ofreció una conferencia de prensa
que rápidamente se convirtió en un homenaje espontáneo a su trayectoria, su
música y su palabra.
Desde la Expo Guadalajara, y con la ciudad de Barcelona como invitada de
honor en esta edición, Serrat habló durante casi una hora sobre literatura,
poesía, memoria, juventud y, por supuesto, sobre los múltiples “Méxicos” que
lleva dentro desde hace décadas. Su presencia no solo generó emoción, sino
que reafirmó el peso cultural del evento en el mundo hispano.
El artista destacó que recibir el Doctorado Honoris Causa por parte de la
Universidad de Guadalajara es para él un honor profundamente emotivo.
Agradeció el reconocimiento con humildad y sentido del humor, recordando que
la poesía ha sido “el motor de su vida” y una brújula que lo ha guiado tanto en
sus canciones como en su compromiso social.
“Todo se puede cantar”, dijo Serrat en uno de los momentos más citados de la
jornada, al hablar de la relación entre música y literatura. El público aplaudió
con entusiasmo, y las redes sociales hicieron lo suyo, viralizando imágenes,
videos y frases que ya se sienten icónicas.
El encuentro también sirvió para que el cantautor reflexionara sobre la
importancia de la FIL como un espacio de resistencia cultural y de diálogo entre
generaciones. Serrat celebró especialmente la presencia de jóvenes en el
recinto, quienes lo escucharon con atención y admiración, confirmando que su
obra sigue vigente y que su voz continúa conectando con nuevas audiencias.
Para los organizadores, la participación de Serrat es un punto alto, no solo por
su relevancia artística, sino por su vínculo afectivo con América Latina. Su
aparición contribuye a fortalecer esta edición de la FIL como una de las más
vibrantes y emocionantes de los últimos años.
Con su visita, Joan Manuel Serrat dejó claro que su legado no solo pertenece al
escenario musical, sino también a la literatura y al pensamiento crítico. Una vez
más, Guadalajara se rindió ante él… y con justa razón.

