La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, informó formalmente al
Senado de la República que realizará un viaje a Washington D.C. para asistir al
sorteo del Mundial 2026, evento que definirá los grupos de la Copa del Mundo
que organizarán México, Estados Unidos y Canadá.
El anuncio desató reacciones, no por el viaje en sí, que es parte del protocolo
del país anfitrión, sino por el simbolismo político que lo acompaña.
De acuerdo con el oficio enviado al Senado, Sheinbaum detalló que la visita se
realizará a invitación de la FIFA, la cual convocó a los mandatarios de los
países sede para participar en la ceremonia oficial. La presidenta justificó el
viaje como una actividad diplomática relevante, considerando que México
formará parte central del Mundial con partidos en la CDMX, Guadalajara y
Monterrey.
La asistencia de Sheinbaum al sorteo va más allá del deporte: representa una
oportunidad de posicionamiento internacional en un momento en que México
busca fortalecer su imagen como un país clave en eventos globales, atraer
inversiones y mostrar estabilidad política. Su presencia permitirá reuniones con
funcionarios estadounidenses y representantes de otros países, además de
reforzar la relación con los organizadores del torneo.
Mientras tanto, en redes sociales surgieron comentarios de todo tipo: desde
quienes celebran que México esté en el centro del foco mundial, hasta quienes
ironizaron sobre el viaje con frases como “ya salió el primer viajecito
presidencial” o “Mundial y diplomacia, la mezcla perfecta”. La dinámica era
inevitable: cada movimiento de la presidenta se lee tanto en clave deportiva
como política.
El sorteo del Mundial 2026 será un evento de alto impacto mediático. Además
de definir los grupos, contará con espectáculos musicales, figuras deportivas
globales y presencia de líderes de los países sede. Se espera que la ceremonia
se convierta en una vitrina planetaria que multiplicará la visibilidad de México.
Con el aviso al Senado, Sheinbaum cumplió el trámite formal y despejó rumores
sobre el viaje. Ahora, con la agenda internacional lista, la presidenta prepara
maletas para un evento que combina diplomacia, deporte y escaparate global.

