En un país donde cada visita a la gasolinera suele venir acompañada de un
suspiro —o de un pequeño infarto—, la noticia suena casi increíble: no habrá
gasolinazos en 2026. Así lo confirmaron la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público (SHCP) y la Secretaría de Economía, quienes aseguraron que, pese a los
ajustes al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), el precio de
los combustibles se mantendrá estable.
La promesa llega en un contexto económico complejo, marcado por la inflación
global, la volatilidad del petróleo y la presión constante sobre el bolsillo de los
mexicanos. Sin embargo, las autoridades explicaron que los ajustes al IEPS no
se traducirán en aumentos directos para los consumidores, gracias a
mecanismos de compensación fiscal que permitirán amortiguar cualquier
impacto.
Hacienda detalló que el objetivo es proteger el poder adquisitivo de las familias
y evitar que el incremento en los combustibles arrastre consigo el precio de
productos básicos y servicios. Porque en México, cuando sube la gasolina, sube
todo: desde el transporte hasta la tortilla. Y eso, dicen, es justo lo que buscan
evitar.
Eso sí, el anuncio no ha estado exento de escepticismo. Para muchos
automovilistas, la frase “no habrá aumentos” ya se ha escuchado antes. La
experiencia dicta cautela y una pregunta inevitable: ¿durará la estabilidad todo
el año o será solo una calma temporal antes de la tormenta? Por ahora, el
gobierno apuesta por mantener el control y generar certidumbre.

Mientras tanto, la noticia ha sido recibida con alivio, memes y más de una
mirada incrédula en la fila de la gasolinera. Si la promesa se cumple, 2026
podría convertirse en un raro episodio donde llenar el tanque no signifique
vaciar la cartera. Algo que, en estos tiempos, ya es motivo de celebración.

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