Desde el balcón del Vaticano, con vista privilegiada a la Plaza de San Pedro y al
caos global, el papa León XIV decidió levantar la voz. Durante la oración del
Ángelus del domingo 4 de enero, el primer pontífice estadunidense habló de
Venezuela con un “alma llena de preocupación”. No era para menos: el
derrocamiento y detención de Nicolás Maduro en Estados Unidos volvió a
sacudir el tablero geopolítico y a recordarle al mundo que la soberanía sigue
siendo un concepto frágil cuando entran en juego los intereses de las potencias.
Con un tono firme pero pastoral, León XIV pidió respeto a la soberanía del país
sudamericano, como si hiciera falta recordar que las naciones no son piezas
intercambiables en un tablero de ajedrez internacional. También subrayó algo
que suele decirse mucho y cumplirse poco: el respeto a los derechos humanos y
al Estado de derecho, “tal como está consagrado en la Constitución de
Venezuela”.
El mensaje fue claro y, para algunos, incómodo. “El bien del amado pueblo
venezolano debe prevalecer”, afirmó el Papa, llamando a superar la violencia y a
caminar por senderos de justicia y paz. Palabras grandes, necesarias, pero que
suenan casi poéticas frente a una realidad donde las decisiones se toman más
en despachos políticos que en plazas públicas.
Las declaraciones del pontífice llegan después de que el presidente
estadounidense Donald Trump anunciara que Estados Unidos tomaría el control
de Venezuela tras ordenar la operación que culminó con la captura de Maduro,
hoy detenido en Nueva York por cargos de narcotráfico. Un episodio que parece
sacado de una serie política, pero que tiene consecuencias reales para millones
de personas.
No es la primera vez que León XIV marca distancia de Trump. En diciembre, ya
había advertido contra el uso de la fuerza militar para derrocar gobiernos,
dejando claro que la paz no se impone con tanques ni se decreta desde el

extranjero. Para el Papa, la fe no está peleada con la política, pero sí con la
violencia disfrazada de solución.
Mientras tanto, Venezuela sigue siendo tema de discursos, oraciones y
estrategias internacionales. Entre llamados a la paz y operaciones de captura,
el pueblo venezolano continúa esperando algo más que palabras solemnes.
Porque, al final, como recordó el Papa, el bienestar de la gente debería estar por
encima de cualquier interés… aunque en la práctica, esa siga siendo la parte
más difícil de cumplir.

Porelnuevograficodehidalgo

El Nuevo Gráfico de Hidalgo El Periodismo es una ventana hacia la historia, donde cada día se aprende