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¡RECHAZO A LA INTERVENCIÓN!
OPINIÓN DE: MARIA RESENDIZ
PACHUCA, HGO., 09 DE ENERO DE 2026
Las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos,
Donald Trump, sobre la posibilidad de emprender acciones militares
directas contra cárteles del narcotráfico en países de América Latina
han generado una creciente preocupación entre gobiernos de la región,
analistas internacionales y amplios sectores de la comunidad latina.
Trump ha insistido en que los cárteles representan una amenaza
directa a la seguridad nacional estadounidense y ha planteado la opción
de operaciones fuera de su territorio, bajo el argumento de que algunos
gobiernos latinoamericanos no han logrado contener al crimen
organizado. Estas afirmaciones han sido interpretadas por diversos
actores como amenazas de intervención, particularmente hacia países
como México.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó su
preocupación y fue enfática al señalar que México no permitirá ningún
tipo de intervención militar extranjera, subrayando que la lucha contra el
narcotráfico debe darse mediante cooperación bilateral, intercambio de
inteligencia y pleno respeto a la soberanía.
La mandataria recalcó que su gobierno mantiene comunicación
con Estados Unidos, pero advirtió que cualquier acción unilateral sería
inaceptable y contraria al derecho internacional. “México es un país
libre, independiente y soberano”, ha reiterado.
Más allá del combate al narcotráfico, algunos analistas, líderes
sociales y sectores políticos de la región advierten que el verdadero
trasfondo de estas amenazas podría estar vinculado a intereses
económicos y geoestratégicos. Señalan que varios de los países
mencionados por Trump cuentan con importantes riquezas naturales,
como petróleo, gas, litio, minerales estratégicos y otros recursos clave
para la economía global.
Desde esta perspectiva, el discurso de la “lucha contra los
cárteles” sería utilizado como justificación política para una mayor
injerencia estadounidense en territorios ricos en recursos, una narrativa
que despierta recuerdos históricos de intervenciones pasadas en
América Latina.
En distintos países de la región, gobiernos y organizaciones civiles
han manifestado su rechazo a cualquier intento de intervención militar
extranjera. Advierten que este tipo de acciones podría agravar la
violencia, vulnerar derechos humanos y debilitar la estabilidad regional,
en lugar de resolver el problema del narcotráfico.
En Estados Unidos, sectores de la comunidad latina también han
expresado preocupación, señalando que el discurso de Trump
estigmatiza a América Latina, simplifica una problemática compleja y
podría derivar en políticas más agresivas tanto en el exterior como hacia
las comunidades migrantes.
Las declaraciones del presidente estadounidense han abierto un
nuevo frente de tensión diplomática entre Estados Unidos y América
Latina. Mientras Washington endurece su retórica en nombre de la
seguridad, los gobiernos latinoamericanos insisten en que la
cooperación, y no la intervención, es el único camino legítimo, y alertan
sobre los riesgos de que intereses económicos se oculten detrás de un
discurso militar.

