México vuelve a colocarse en el radar internacional, y esta vez desde Londres
llega un mensaje bastante claro: las empresas británicas ven al país como una
oportunidad de inversión, especialmente en los sectores financiero y
farmacéutico. Así lo afirmó Susannah Goshko, embajadora del Reino Unido en
México, quien prácticamente vino a decir: “sí, México puede estar complicado…
pero también es buen negocio”.
La diplomática explicó que, pese al entorno global incierto y los retos internos
del país, las compañías británicas se sienten atraídas por la estabilidad
macroeconómica y el mercado mexicano, que sigue siendo uno de los más
grandes y dinámicos de América Latina. Y aunque los temas de seguridad,
burocracia y regulación no desaparecen mágicamente, las empresas del Reino
Unido parecen dispuestas a jugársela.
Goshko destacó que el sector financiero ha sido uno de los más interesados,
particularmente en áreas como banca digital, ciberseguridad y servicios
especializados. Pero la sorpresa vino del lado farmacéutico: las empresas de
ese ramo incluyendo algunas de primer nivel han mostrado intención de
expandir plantas, aumentar producción o establecer nuevas operaciones en
México, aprovechando la ubicación estratégica del país y su acceso a mercados
regionales.
La embajadora también subrayó el peso del fenómeno del nearshoring,
señalando que cada vez más compañías buscan diversificar cadenas de
suministro y reducir dependencia de Asia. En ese escenario, México aparece
como una opción con potencial real… siempre y cuando mantenga reglas claras
y certidumbre para la inversión.
El entusiasmo británico, no obstante, viene acompañado de advertencias
diplomáticamente cuidadosas. Goshko recordó que la transparencia regulatoria,
el fortalecimiento del Estado de derecho y la protección de la inversión son
condiciones fundamentales para que ese interés se convierta en proyectos
concretos y capital real.
Aun así, la narrativa general es positiva: México está en un momento en el que
podría capitalizar su atractivo internacional. La pregunta es si sabrá
aprovecharlo o si, como en otras ocasiones, el entusiasmo externo chocará con
la realidad interna.
Por ahora, lo que queda claro es que el Reino Unido ve a México no solo como
socio, sino como destino estratégico. Y cuando un país cuyo estereotipo es
“menos drama, más negocio” te mira con interés… quizá es porque la
oportunidad está ahí.

