Con discurso de derechos y no de favores, Claudia Sheinbaum inauguró la
Universidad Rosario Castellanos en San Luis Potosí, un nuevo proyecto
educativo que, según afirmó, busca reivindicar el derecho a la educación
pública en un país donde estudiar sigue siendo un privilegio para muchos.
Durante el acto, la presidenta anunció la creación de la beca universal
“Gertrudis Bocanegra”, destinada a apoyar a todo el alumnado de esta
institución. El mensaje fue claro: la educación no debe depender del ingreso
familiar ni del código postal, sino asumirse como una obligación del Estado.
Sheinbaum subrayó que la nueva universidad forma parte de una estrategia para
ampliar la cobertura educativa y reducir las brechas de desigualdad,
especialmente entre jóvenes que históricamente han quedado fuera del sistema
de educación superior. “No es un regalo, es un derecho”, insistió ante
estudiantes y docentes.
La Universidad Rosario Castellanos, que ya opera en la Ciudad de México, llega
ahora a San Luis Potosí como parte de un modelo que apuesta por planes de
estudio accesibles, enfoque social y vinculación con las necesidades del
entorno. Una propuesta que busca romper con la lógica elitista que durante
años dominó la educación superior.
El anuncio de la beca Gertrudis Bocanegra fue recibido como una de las piezas
clave del proyecto. Al ser universal, elimina filtros, concursos y trámites
interminables, apostando por una política pública directa que permita a los
estudiantes concentrarse en lo esencial: estudiar.
En un contexto nacional marcado por debates sobre presupuesto, calidad
educativa y acceso real a la universidad, el acto también tuvo una fuerte carga
simbólica. Inaugurar aulas, en lugar de promesas, se convierte en un mensaje
político claro.
Así, entre discursos y aplausos, Sheinbaum dejó una frase que resume el
espíritu del proyecto: la educación no se administra como un favor, se ejerce
como un derecho. Y en tiempos donde todo se condiciona, la idea resulta, al
menos, provocadora.

