El paraíso también puede quedarse sin gasolina.
Cuba enfrenta una crisis de combustible que ha provocado apagones
constantes, cierres de hoteles y suspensión de rutas aéreas. El resultado es
evidente: los turistas comienzan a abandonar la isla gradualmente.
Los cortes de electricidad afectan servicios básicos y la operación hotelera,
mientras la escasez complica el transporte interno.
El turismo, uno de los pilares económicos del país, resiente el impacto de
inmediato. Menos vuelos, menos reservaciones, menos ingresos.
La situación económica ya era compleja, pero la crisis energética profundiza el
problema.
En redes sociales circulan imágenes de hoteles con servicios limitados y
viajeros buscando opciones para salir anticipadamente.
El efecto dominó es claro: menos combustible, menos actividad económica.
Mientras el gobierno intenta estabilizar el suministro energético, el sector
turístico enfrenta uno de sus momentos más delicados en años recientes.
Porque cuando las luces se apagan… también se apagan las reservaciones.

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