Cuando se trata de impuestos, cada peso cuenta… y cuando hablamos de miles
de millones, la historia cambia de escala. La Suprema Corte de Justicia de la
Nación validó el amparo concedido a General Motors para deducir 2 mil 599
millones de pesos.
Sí, leyó bien: 2,599 millones.
Por mayoría de votos, el pleno de la Corte desechó el recurso de revisión que la
Secretaría de Hacienda había interpuesto contra el amparo previamente
otorgado a la automotriz. Con ello, la resolución que favorece a la empresa
queda firme.
El caso gira en torno a la posibilidad de realizar deducciones fiscales por ese
monto, lo que impacta directamente en la carga tributaria de la compañía.
Hacienda buscaba revertir la decisión, pero el máximo tribunal determinó que
no procedía el recurso.
En términos simples: la Corte respaldó el derecho de la empresa a aplicar esa
deducción conforme al marco legal analizado en el amparo.
El fallo inevitablemente abre debate. Por un lado, especialistas subrayan que el
Estado de derecho implica que las empresas también pueden impugnar
resoluciones fiscales y obtener protección judicial si consideran vulnerados sus
derechos. Por otro, surgen cuestionamientos sobre el impacto que este tipo de

resoluciones tiene en la recaudación y en la percepción pública sobre equidad
fiscal.
No es un tema menor en un país donde la discusión sobre grandes
contribuyentes y responsabilidad tributaria suele generar tensión política.
La decisión no crea una nueva ley, pero sí fija un precedente relevante en la
interpretación de normas fiscales aplicables a corporaciones de gran tamaño.
En el tablero fiscal mexicano, la partida sigue en curso.
Y esta vez, la jugada favoreció a la industria automotriz.

Porelnuevograficodehidalgo

El Nuevo Gráfico de Hidalgo El Periodismo es una ventana hacia la historia, donde cada día se aprende