En el mundo del espectáculo, los dramas suelen quedarse en pantalla… pero
esta vez el final se escribió en tribunales. Gabriel Soto e Irina Baeva ganaron la
demanda interpuesta contra la conductora peruana Laura Bozzo, quien deberá
pagar poco más de 2.5 millones de pesos.
Sí, millones. Y no son de rating.
El fallo definitivo llegó después de que un juez negara a Bozzo un amparo que
había presentado como última instancia jurídica. Con esta resolución, el
proceso legal prácticamente queda cerrado y obliga a la conductora a
responder económicamente por los daños señalados en la demanda.
El conflicto legal se originó tras declaraciones públicas que, según los actores,
afectaron su imagen y reputación. En el universo del espectáculo, donde la
opinión pública pesa tanto como los contratos, una acusación mediática puede
tener consecuencias reales.
La pareja sostuvo que los comentarios emitidos en su contra cruzaron la línea
de la crítica hacia la difamación, lo que motivó la acción legal. Tras un proceso
que se extendió por meses, los tribunales finalmente les dieron la razón.
El monto —más de 2.5 millones de pesos— no solo representa una
compensación económica, sino también un mensaje: las declaraciones públicas
tienen consecuencias jurídicas.

Laura Bozzo, conocida por su estilo confrontativo y polémico en televisión,
enfrenta ahora un revés legal significativo. Mientras tanto, Soto y Baeva
celebran lo que consideran una reivindicación de su reputación.
En la farándula, el escándalo vende. Pero esta vez, también factura.
Y bastante caro.

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