La Colección Gelman, una de las más importantes del arte mexicano del siglo
XX, está por salir del país rumbo a España. La noticia ha encendido alertas y
suspicacias, no tanto por el viaje en sí, sino por la posibilidad —siempre
latente— de que no regrese.
La colección incluye 68 obras de artistas fundamentales como Frida Kahlo,
Diego Rivera y Rufino Tamayo. Piezas que no solo tienen valor económico, sino
un peso cultural e histórico incalculable.
A partir de junio, las obras serán exhibidas en el Faro Santander, en España,
como parte de una gira internacional. Oficialmente, el traslado es temporal.
Extraoficialmente, muchos no están tan tranquilos.
Y no es paranoia gratuita. México ha tenido antecedentes donde piezas valiosas
salen “prestadas” y su retorno se vuelve incierto, complicado o eternamente
pospuesto.
El debate vuelve a encenderse: ¿es válido compartir el patrimonio cultural con
el mundo… o estamos siendo demasiado confiados?
Porque una cosa es exportar arte… y otra muy distinta, perderlo.
