Ni las sotanas suelen entrar en guerras… hasta que la guerra toca la puerta del
Vaticano. El papa León XIV lanzó una crítica frontal contra la postura bélica de
la administración de Donald Trump frente al conflicto con Irán, calificándola de
“inaceptable”. Y como era de esperarse, la respuesta no tardó en llegar.
Desde la Casa Blanca, la reacción fue inmediata, elevando el tono de una
relación que, hasta ahora, se movía entre la diplomacia incómoda y el silencio
estratégico. Pero esta vez no hubo medias tintas: el choque es directo, público
y con implicaciones que van más allá de lo político.
El punto más delicado surgió tras revelarse que funcionarios del Pentágono
habrían presionado al nuncio apostólico para que la Iglesia católica respaldara
las decisiones militares del gobierno estadounidense. Aunque el Departamento
de Defensa negó cualquier tipo de coacción, fuentes externas aseguran que sí
existieron advertencias directas.
La ironía es casi incómoda: mientras el discurso político intenta usar
argumentos religiosos para justificar acciones militares, el líder de la Iglesia
rechaza tajantemente esa narrativa. De hecho, el secretario de Defensa, Pete
Hegseth, llegó a afirmar que el éxito de recientes operaciones era obra de la
“providencia divina”.
El papa no solo rechazó esa visión, sino que fue más allá: advirtió que utilizar la
fe como excusa para la destrucción es una distorsión peligrosa. Convocó
además a una vigilia por la paz y dejó una frase que incomodó a más de uno: las
oraciones de quienes promueven la guerra “no son escuchadas por Dios”.
Como si la tensión no fuera suficiente, también trascendió que León XIV evitaría
visitar Estados Unidos mientras Trump permanezca en el poder. En su lugar, el 4

de julio viajaría para encontrarse con migrantes africanos en Europa, un gesto
que, aunque simbólico, envía un mensaje político claro.
Al final, el conflicto ya no es solo geopolítico. Es también moral, ideológico… y
profundamente incómodo.
Porque cuando la fe entra al debate, las balas dejan de ser el único problema.

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