Entre tortillas más caras, reuniones internacionales y decisiones judiciales
incómodas, la presidenta Claudia Sheinbaum intenta mantener un discurso de
calma… aunque la realidad empuje en sentido contrario.
Primero, lo cotidiano: el bolsillo. La mandataria reconoció un “ligero aumento”
en el precio de la tortilla, ese termómetro infalible de la economía mexicana.
Aunque aseguró que la inflación —ubicada en 4.6%— se mantiene en niveles
“controlados”, lo cierto es que para millones de familias cualquier incremento
pesa.
El gobierno, dijo, ya opera con subsidios, acuerdos con productores y medidas
como el PACIC para evitar abusos. Traducción política: sí sube… pero no tanto
como podría.
Mientras tanto, Sheinbaum se prepara para volar a Barcelona, donde sostendrá
encuentros con líderes como Pedro Sánchez, Luiz Inácio Lula da Silva y Gustavo
Petro. ¿El mensaje? Según ella, promover la paz, no hacer bloque contra Donald
Trump.
Eso sí, la aclaración no fue gratuita. En tiempos donde todo se interpreta como
posicionamiento político, México intenta jugar a la diplomacia… sin meterse en
problemas.
Pero no todo es agenda internacional. En casa, el tema que incomoda: la posible
reapertura del caso contra líderes de La Luz del Mundo, incluido Nassón
Joaquín García.
La fiscal Ernestina Godoy busca reactivar la investigación, luego de que en la
gestión de Alejandro Gertz Manero se cerrara el caso. Hoy, un juez decidirá si se
retoma.

Sheinbaum lo dejó claro: ahora se está del lado de las víctimas.
En paralelo, su administración lanzó un nuevo plan para contener la inflación:
subsidios a combustibles, control de precios energéticos y acuerdos con
productores para evitar que la canasta básica se dispare.
El mensaje es claro: estabilidad.
La duda, como siempre, es otra: ¿alcanzará?

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