Una llamada bastó para movilizar a toda la policía en Chicago. ¿El motivo? Una
supuesta bomba en la casa del hermano del papa León XVI.
Resultado: falsa alarma. Pero el operativo fue real. Evacuaciones,
acordonamientos y tensión total.
Tras la revisión, no se encontró ningún explosivo.
Aun así, la investigación continúa.
Porque este tipo de amenazas, aunque falsas, no son juego.
Generan miedo, caos… y gastos.
La pregunta es quién estuvo detrás.
Y por qué.

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