Un estruendo, humo negro y redes sociales encendidas. Así comenzó el susto
en la refinería de Tula.
Pero al final, todo quedó en un conato de incendio.
Pemex informó que el incidente fue controlado de inmediato, sin heridos ni
daños. Sin embargo, el momento bastó para generar preocupación en la
población.
Porque cuando se trata de una refinería… cualquier señal alarma.
El problema no fue el incendio. Fue la incertidumbre.
Y en tiempos de viralidad, eso se propaga más rápido que el humo.

Porelnuevograficodehidalgo

El Nuevo Gráfico de Hidalgo El Periodismo es una ventana hacia la historia, donde cada día se aprende

Deja una respuesta