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REUBICACIÓN DE COMERCIANTES EN PACHUCA, GENERA APOYO
SOCIAL Y EXPECTATIVA
OPINIÓN DE: MARIA RESENDIZ
PACHUCA, HGO., 17 DE ABRIL DE 2026
El proceso de reubicación de comerciantes ambulantes en
Pachuca se ha convertido en uno de los temas urbanos más relevantes
de los últimos meses. Más allá del debate administrativo o político, lo
que está en juego es la transformación del espacio público en el corazón
de la capital hidalguense.
Durante años, el Centro Histórico ha sido escenario de una
convivencia compleja entre el comercio formal, el ambulantaje y el flujo
constante de peatones y vehículos. En ese contexto, las recientes
acciones del ayuntamiento para retirar y reubicar a los vendedores
informales representan un intento claro por recuperar el orden urbano y
la movilidad en zonas clave de la ciudad.
Uno de los aspectos más significativos de este proceso es la
percepción ciudadana. En términos generales, una parte importante de
la población ha visto con buenos ojos estas medidas, al considerar que
las calles del centro lucen más despejadas, transitables y con una
imagen urbana más cuidada. Para muchos habitantes y visitantes, esto
representa un avance en la recuperación de espacios que habían sido
saturados por años.
Sin embargo, este respaldo no es un cheque en blanco. La
ciudadanía también observa con atención que el proceso se mantenga
en el tiempo y no se convierta en una medida temporal o intermitente.
Existe una expectativa clara: que el reordenamiento no solo sea una
acción momentánea, sino una política sostenida que garantice equilibrio
entre comercio, orden y respeto al espacio público.
En este sentido, la reubicación de los comerciantes hacia espacios
como el mercado Benito Juárez aparece como un punto clave. Su éxito
dependerá no solo de la infraestructura o la logística, sino también de la
capacidad de las autoridades para asegurar condiciones dignas,
funcionales y atractivas tanto para vendedores como para
consumidores.
El reto, por tanto, no termina con el retiro de los ambulantes de las
calles principales. Apenas comienza con la construcción de un nuevo
modelo de convivencia urbana. Uno que evite el regreso del desorden,
pero que al mismo tiempo no ignore la realidad económica de quienes
dependen del comercio informal.
Pachuca se encuentra en un momento decisivo. Si el ordenamiento
se consolida, podría marcar un precedente importante en la gestión del
espacio público en ciudades medias del país. Si se debilita, el ciclo de
ocupación y reubicación podría repetirse, como ha ocurrido en el
pasado.
Por ahora, el mensaje ciudadano es claro: hay respaldo a la
transformación, pero también una expectativa firme de que este cambio
no sea pasajero, sino el inicio de un orden urbano duradero.

