Cuando se habla de huachicol, muchos imaginan tomas clandestinas… pero
este caso juega en otra liga. Una mucho más elegante… y preocupante.
Fernando Farías Lagunas, contralmirante de la Marina, fue detenido en Buenos
Aires tras meses prófugo. La acusación: formar parte de una red de huachicol
fiscal, es decir, tráfico de combustible disfrazado de legalidad.
No es cualquier detenido. Se trata de un alto mando, lo que convierte el caso en
algo más delicado. Y por si faltaba drama, no está solo: su hermano, también
vicealmirante, ya había sido detenido junto a otros funcionarios.
El esquema era sofisticado: simulación de importaciones para introducir
combustible ilegal desde Estados Unidos. Todo bajo una estructura que,
presuntamente, contaba con protección institucional.
La detención en Argentina es apenas un paso. Ahora viene el proceso de
extradición, donde México buscará traerlo de vuelta para enfrentar la justicia.
El caso deja al descubierto algo incómodo: cuando la corrupción alcanza niveles
altos, ya no se trata de casos aislados, sino de redes completas.
Y mientras tanto, la pregunta inevitable: ¿cuántos más están involucrados?
