En tiempos donde la inteligencia artificial puede imitar casi cualquier cosa,
Taylor Swift decidió adelantarse al problema: proteger legalmente su voz e
imagen como marca.
La cantante busca evitar el uso no autorizado de su identidad en contenidos
generados por IA, una práctica que ha crecido rápidamente y que ya preocupa a
artistas de todo el mundo.
El movimiento no es casual. Cada vez es más fácil crear canciones, videos o
incluso discursos falsos con tecnología avanzada, lo que pone en riesgo la
autenticidad… y el negocio.
Swift, conocida por defender con firmeza sus derechos, vuelve a marcar
tendencia en la industria.
Porque en la era digital, ya no basta con ser famoso… también hay que
protegerse de versiones artificiales de uno mismo.
