Lo que inició como un viaje de vacaciones en Estados Unidos se convirtió en una pesadilla migratoria para los hermanos mexicanos Carlos Martín González, de 26 años, y Óscar Alejandro González, de 30, quienes fueron arrestados en Orlando, Florida, y recluidos en el temido centro de detención conocido como “Alligator Alcatraz”, en los pantanos de los Everglades. Hoy, ya se encuentran de regreso en México, informó la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Todo comenzó el pasado 7 de julio, cuando Carlos fue detenido por una infracción de tránsito. Su hermano Óscar acudió a ayudarlo, pero ambos terminaron arrestados, a pesar de que Carlos tenía una visa de turista vigente y Óscar estaba legalmente casado con una ciudadana estadounidense, aunque su residencia ya había expirado.
Tras su detención, fueron enviados al centro migratorio ubicado en una antigua pista aérea rodeada de manglares, caimanes y estricta vigilancia. El fiscal general de Florida, James Uthmeier, ha defendido el lugar, calificándolo como “una prisión disuasoria”. La instalación tiene capacidad para albergar hasta 5,000 personas como parte de la campaña de deportaciones masivas en curso en EE. UU.
Sin embargo, organizaciones como Human Rights Watch han denunciado tratos inhumanos en este centro, incluyendo largas detenciones en autobuses sin acceso a agua o baños, y condiciones de insalubridad en las celdas. “Les quitaron sus documentos y teléfonos, no dejaban entrar a nadie”, denunció su padre, Martín González.
Ante la gravedad del caso, el cónsul de México en Orlando, Juan Sabines, se movilizó de inmediato para brindar apoyo a la familia. Con instrucciones directas de la presidenta Claudia Sheinbaum, se activó el Programa de Asesorías Legales Externas de la SRE en coordinación con la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración (AILA), lo que permitió asignar representación legal a los hermanos.
Tras semanas de gestiones diplomáticas y legales, Roberto Velasco Álvarez, jefe de la Unidad para América del Norte de la Cancillería, confirmó su liberación: “Ambos están ya en México, sin cargos y con sus documentos vigentes. Se garantizó su salida voluntaria y respetuosa de territorio estadounidense”
La Cancillería reconoció el esfuerzo de los consulados en Orlando y Miami, así como de la abogada asignada, y reiteró su compromiso de vigilar que se respeten los derechos humanos de todos los connacionales.
El caso ha causado indignación en México. El Congreso exigió la liberación de al menos 12 personas mexicanas más detenidas en condiciones similares, además del cierre inmediato del centro “Alligator Alcatraz”, que ha sido calificado como una “vergüenza internacional”.
Aunque Carlos y Óscar ya están a salvo, su experiencia dejó al descubierto los riesgos que enfrentan incluso los migrantes con estatus legal. La SRE continúa atenta a los casos restantes, en medio de un clima político tenso, marcado por políticas migratorias más duras desde el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

