Las autoridades de Jamaica declararon este martes “zona catastrófica” a varias
regiones del país tras el paso del huracán Melissa, que dejó a su paso
inundaciones, caída de árboles y daños significativos en viviendas e
infraestructura pública.
El primer ministro jamaiquino, Andrew Holness, informó que los daños afectan
principalmente a parroquias costeras y del interior, donde se reportan más de
5,000 viviendas afectadas y decenas de carreteras bloqueadas por
deslizamientos y derrumbes. “Estamos movilizando todos los recursos del
gobierno y del sector privado para asistir a los damnificados y restablecer los
servicios esenciales”, declaró.
Melissa alcanzó categoría 3 en su momento de mayor intensidad, con vientos
sostenidos de hasta 185 km/h, lo que provocó la interrupción del suministro
eléctrico y la evacuación de miles de familias en zonas de alto riesgo. La
Oficina de Gestión de Desastres de Jamaica (ODPEM) activó refugios
temporales y coordinó la entrega de alimentos, agua potable y medicinas a las
comunidades afectadas.
Equipos de rescate y brigadas de emergencia trabajan en conjunto con fuerzas
de seguridad y voluntarios para garantizar la atención inmediata de los
afectados. Además, se han emitido alertas sobre posibles inundaciones
repentinas y deslizamientos en regiones montañosas durante las próximas 48
horas.
Organismos internacionales, como la Oficina de Coordinación de Asuntos
Humanitarios de la ONU (OCHA), anunciaron su disposición a brindar apoyo
logístico y asistencia humanitaria para enfrentar la crisis generada por Melissa.
El huracán también afectó la industria turística, una de las principales fuentes
de ingresos de Jamaica, provocando cancelaciones en hoteles y vuelos, y
generando pérdidas económicas significativas en las zonas más afectadas.
El gobierno jamaiquino enfatizó que se prioriza la seguridad de las personas y la
recuperación de infraestructura básica, mientras se evalúa el impacto total del
huracán en la economía y la población del país.

