*El verdadero reto es promover una comunicación empática y respetuosa que refleje nuestra diversidad social
*Aunque no elimina las desigualdades, sí fomenta la conciencia sobre la diversidad y el poder
Pachuca de Soto, Hidalgo. – El lenguaje incluyente ha cobrado fuerza porque busca visibilizar a grupos históricamente
excluidos del habla y la escritura, especialmente en el español, donde el masculino suele usarse como plural genérico,
con el propósito de que todas las identidades estén presentes en el discurso cotidiano, explicó Julio Romano Obregón,
profesor investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
El docente Garza destacó que este cambio no responde solo a una evolución natural de la lengua, sino que representa
una postura política y social impulsada por los movimientos contemporáneos. Sin embargo, expresó: “No es una
obligación, ni puede ser una imposición utilizarlo, pero tampoco se le puede prohibir a un hablante expresarse de la
manera que considere más adecuada”, subrayando así la importancia de la libertad lingüística.
Respecto a los cambios gramaticales que propone el lenguaje incluyente, señaló que la lengua siempre ha estado en
constante transformación y que son las personas quienes determinan sus usos. Aunque no existe una norma oficial para
su aplicación, las distintas variantes (como el uso de la “e”, la “x” o el desdoblamiento de palabras) son válidas siempre
que permitan visibilizar la presencia de grupos que antes fueron ignorados.
Asimismo, puntualizó que esta forma de comunicación aún no es aceptada de manera generalizada. Por ejemplo, la Real
Academia Española (RAE) no ha fijado un criterio, pues estos usos todavía no están lo suficientemente extendidos. Con
el tiempo podrían consolidarse e incorporarse a las reglas lingüísticas, como ha ocurrido con otras transformaciones del
idioma, pero por ahora, cada institución y comunidad decide cómo aplicarla.
En cuanto al impacto social, consideró que, si bien su uso no eliminará de inmediato las desigualdades de género ni
borrará las realidades sociales, sí puede fomentar la conciencia sobre la diversidad y las relaciones de poder existentes,
ya que contribuye a reconocer y visibilizar estos fenómenos, con el propósito de equilibrar aquellos espacios de
representación donde tradicionalmente ha predominado una visión masculina.
Finalmente, el investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) subrayó que imponer o prohibir su
uso es una práctica que debe evitarse porque el lenguaje es una de las expresiones más libres del ser humano y limitarlo
podría abrir la puerta a la censura. El verdadero reto es promover una comunicación empática y respetuosa que refleje
nuestra diversidad social.
