El museo del Louvre en París, uno de los centros culturales más importantes del
mundo, sufrió un robo de alto perfil que ha conmocionado a Francia y a la
comunidad internacional. Según informaron las autoridades locales,
delincuentes sustrajeron varias piezas de gran valor, incluyendo joyas
históricas y objetos de colección que forman parte de la exposición permanente
del museo.
El incidente ocurrió durante la madrugada, cuando los sistemas de seguridad
detectaron movimientos irregulares en la zona de joyería y objetos preciosos.
La policía parisina acudió inmediatamente al lugar y confirmó la sustracción de
al menos cinco piezas de gran importancia histórica y artística.
Entre los objetos robados se encuentran collares, broches y relojes de oro y
piedras preciosas, algunos pertenecientes a la época napoleónica y otros a
colecciones privadas donadas al museo a lo largo de los siglos. Expertos en
arte y joyería han calificado el robo como un golpe significativo al patrimonio
cultural mundial, ya que las piezas son únicas e invaluables.
El Louvre, que alberga obras icónicas como la Mona Lisa y la Venus de Milo, ha
reforzado sus medidas de seguridad tras el incidente y trabaja en conjunto con
la policía para localizar a los responsables y recuperar las piezas. Hasta el
momento, no se han reportado arrestos.
Autoridades francesas indicaron que el robo fue cuidadosamente planeado y
que los delincuentes probablemente tenían conocimiento previo de los sistemas
de seguridad y las rutinas del museo. Por ello, se están revisando grabaciones
de cámaras y testimonios de personal para reconstruir los hechos.
El museo y expertos en arte alertan sobre el riesgo de que estas piezas sean
vendidas en el mercado negro o sacadas del país, lo que complicaría su
recuperación. Se ha emitido un llamado internacional para alertar a
coleccionistas y casas de subastas sobre las joyas robadas.
El robo ha generado gran consternación, no solo por el valor económico de las
piezas, sino también por su importancia histórica y cultural, recordando la
vulnerabilidad de los museos incluso en países con altos estándares de
seguridad.
El presidente Emmanuel Macron dijo en un mensaje en las redes sociales que el
robo era “un ataque a un patrimonio que apreciamos porque es nuestra
Historia”.
Luego hizo una promesa: “Recuperaremos las obras, y los autores serán
llevados ante la justicia. Se está haciendo todo lo posible, en todas partes, para
conseguirlo”.
La fiscalía de París dijo que había abierto una investigación.
Las autoridades dijeron que los investigadores examinaban pruebas que
incluían objetos abandonados por los ladrones y grabaciones de cámaras de
seguridad. “Es un robo importante”, dijo el ministro del Interior, Laurent Nuñez,
en la radio France Inter el domingo por la mañana.
En el momento del robo, el museo ya estaba lleno de visitantes. Cinco miembros
del personal del museo se encontraban en la dorada Galerie d’Apollon o cerca
de ella. Siguiendo el protocolo de seguridad del Louvre, se pusieron en contacto
con la policía, “dando prioridad a la protección de las personas”, según un
comunicado del Ministerio de Cultura francés.
Nadie resultó herido, dijo el ministerio, aunque la fiscalía de París dijo que el
personal había sido amenazado por los ladrones.
En su prisa por marcharse, los ladrones dejaron caer una corona hecha para que
la emperatriz Eugenia la llevara durante la Exposición Universal de París de
1855. Lleva ocho águilas de oro, 1354 diamantes, 1136 diamantes talla rosa y
56 esmeraldas. La fiscalía de París dijo en un comunicado que un segundo
objeto de joyería también se había “perdido o abandonado durante la huida de
los responsables”, pero no precisó de qué se trataba.

