El presidente Donald Trump ordenó de manera inmediata a los controladores
aéreos federales regresar a trabajar, pese al cierre parcial del gobierno de
Estados Unidos, que ha paralizado buena parte de los servicios públicos. Con su
habitual tono autoritario, Trump advirtió que quienes no acaten la instrucción
enfrentarán “consecuencias legales y laborales severas”, en un mensaje que
reavivó la tensión política en Washington.
La orden se dio en medio del caos provocado por el cierre gubernamental, que
ha afectado los aeropuertos, retrasado vuelos y generado pérdidas millonarias
en el sector aéreo. En un mensaje difundido en su red social Truth Social, el
exmandatario —y aspirante presidencial republicano para 2026— aseguró que
“la seguridad nacional no puede detenerse por la falta de acuerdos políticos”, y
exigió el retorno inmediato del personal aeronáutico.
Expertos en derecho laboral señalaron que la medida no tiene validez jurídica,
ya que los controladores dependen directamente de la Administración Federal
de Aviación (FAA), sujeta al Congreso y al presupuesto federal. Sin embargo, el
llamado de Trump aumenta la presión sobre la Casa Blanca y busca mostrarlo
como “el líder que toma decisiones cuando otros dudan”, según analistas
políticos.
Mientras tanto, los sindicatos de trabajadores federales han denunciado que el
exmandatario busca sacar provecho político del cierre y poner en riesgo la
seguridad aérea para fortalecer su imagen en campaña.
La FAA informó que evalúa los efectos del llamado y que, por ahora, las
operaciones se mantendrán limitadas hasta que el Congreso apruebe el nuevo
presupuesto.
Trump, fiel a su estilo, cerró su mensaje con una frase que provocó polémica:
“Si Biden no puede mantener los cielos seguros, lo haré yo, con o sin su
permiso”.

