La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) volvió a
encender las alarmas en todo el país: anunció nuevas fechas de movilización y
confirmó que sigue en marcha el plan para un paro nacional que podría afectar
escuelas, oficinas públicas, carreteras y prácticamente cualquier espacio
donde haya un maestro dispuesto a protestar… que son muchos.
El anuncio llegó durante una de sus asambleas internas, donde los
representantes informaron que, ante la falta de avances reales en las
negociaciones con el gobierno federal, decidieron intensificar sus acciones para
que sus demandas finalmente sean atendidas. Y no son pocas: desde mejoras
salariales y laborales hasta temas más profundos como la abrogación total de la
reforma educativa, la reconstrucción de prestaciones y el respeto a sus
derechos sindicales.
Según la CNTE, las mesas de diálogo con la Secretaría de Educación Pública y
la Secretaría de Gobernación están estancadas, llenas de promesas que no se
concretan y con una evidente falta de voluntad política. La base magisterial
—que ya demostró más de una vez que paciencia no es sinónimo de pasividad—
exigió un calendario claro, compromisos firmados y soluciones tangibles. Como
eso no ha ocurrido, el siguiente paso era inevitable: más movilizaciones.

Entre las fechas anunciadas destacan jornadas estatales de protesta, marchas
simultáneas en varias entidades, paros parciales y un paro nacional que podría
ser convocado en cualquier momento si el gobierno no responde. Las
dirigencias de Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero —los bastiones
históricos de la Coordinadora— ya confirmaron que se sumarán sin titubeos.
Por supuesto, el anuncio generó preocupación entre padres de familia y
autoridades, quienes saben que una movilización nacional de la CNTE tiene
efectos profundos: suspensión de clases, bloqueos carreteros, toma de oficinas
y un clima político que se vuelve cada vez más tenso. Pero para los maestros,
no es un asunto de presión gratuita, sino de sobrevivencia laboral.
La CNTE dejó claro que no busca “confrontaciones”, pero tampoco piensa
esperar eternamente. Con el calendario de protestas sobre la mesa, ahora la
pelota está del lado del gobierno. ¿Habrá respuestas antes del paro nacional?
¿O México se prepara para otra sacudida magisterial? Lo sabremos en los
próximos días.

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