La audiencia de los detenidos por el asesinato del alcalde Carlos Manzo se
convirtió en un auténtico terremoto judicial luego de que uno de los señalados,
conocido como “El Licenciado”, declarara ante el juez que fue torturado por
elementos de la Fiscalía para obligarlo a incriminarse. La acusación cimbró la
sala, tensó los rostros de los fiscales y desató una oleada de dudas sobre la
credibilidad del caso.
La declaración ocurrió durante la presentación de pruebas y testimonios,
cuando “El Licenciado” pidió la palabra para exponer que, al momento de su
detención, agentes ministeriales lo habrían golpeado, asfixiado y amenazado
con dañar a su familia si no firmaba una declaración previamente elaborada.
Aseguró que lo mantuvieron incomunicado y que fue obligado a admitir hechos
que —según él— nunca cometió.
El señalamiento obligó al juez a ordenar una revisión inmediata de los
protocolos de detención y las condiciones en las que los imputados fueron
presentados ante el Ministerio Público. De hecho, el juez solicitó que la Fiscalía
explique detalladamente cómo se llevó a cabo el proceso y si existen videos,
reportes médicos o registros que acrediten la integridad de los detenidos.
La defensa de los acusados aprovechó el momento para cuestionar la validez de
las pruebas presentadas por la autoridad, argumentando que una investigación
basada en presunta tortura debe ser descartada por completo. Por su parte,
representantes de la Fiscalía negaron rotundamente los señalamientos y
calificaron las acusaciones como “una estrategia desesperada para desvirtuar
el proceso”.
El impacto fue inmediato. Familiares de los detenidos exigieron la presencia de
un organismo de derechos humanos, mientras que los familiares del alcalde

asesinado pidieron que la audiencia no se desviara del objetivo principal:
esclarecer el crimen y encontrar a los verdaderos responsables.
En redes sociales, el tema explotó. Usuarios se dividieron entre quienes creen
que los detenidos están intentando manipular el proceso y quienes denuncian
patrones repetidos de abuso en detenciones de alto perfil. El caso, que ya era
sensible por la relevancia política y social del asesinato, ahora entra en una
zona aún más turbulenta.
La audiencia continuará en los próximos días, pero lo ocurrido hoy dejó una
huella profunda: si las acusaciones de tortura se comprueban, todo el caso
podría derrumbarse, abriendo un nuevo capítulo de caos para la investigación
del asesinato de Carlos Manzo.

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