El caso Carlos Manzo volvió a dar un giro importante este jueves con la
detención de dos escoltas que trabajaban directamente para el político
michoacano, asesinado hace unas semanas en un crimen que ha exhibido
operaciones, alianzas y fracturas al interior del poder local. Esta vez, los
detenidos no son externos ni enemigos declarados: eran parte del círculo más
cercano de Manzo.
La Fiscalía de Michoacán informó que ambos escoltas fueron arrestados en
Uruapan, como resultado de una investigación que apunta a posibles actos de
encubrimiento, colaboración con los autores materiales e incluso participación
indirecta en la logística del crimen. En pocas palabras, la sospecha es que
conocían más de lo que dijeron… o hicieron menos de lo que debían.
Los escoltas, cuyas identidades se mantienen reservadas, fueron presentados
ante el Ministerio Público, donde se determinará su grado de responsabilidad.
Las autoridades no descartan que los detenidos hayan facilitado información
sensible sobre los movimientos y rutinas de Manzo, algo que complicó las
primeras horas del caso y que abrió líneas sobre traiciones internas.
Este hecho se suma a una serie de detenciones recientes, incluido el traslado
de “El Licenciado”, uno de los presuntos autores intelectuales, al penal del
Altiplano. La Fiscalía asegura que el rompecabezas se está armando y que cada
nueva captura confirma que el asesinato no fue improvisado, sino resultado de
una estructura organizada con diversos niveles de operación.
En Uruapan, la noticia cayó como balde de agua fría. Para algunos sectores,
demuestra que el entorno de Manzo estaba infiltrado o corrompido. Para otros,
confirma que el caso es más profundo y peligroso de lo que parecía en un inicio.
En redes sociales, los comentarios fueron inmediatos: “Si hasta los escoltas
caen… ¿qué sigue?”, escribió un usuario.
La autoridad aseguró que las investigaciones continuarán y que aún faltan
órdenes de aprehensión por ejecutar.
El caso Manzo no cierra; por el contrario, se expande. Y cada día revela que las
lealtades, en ciertos círculos, duran menos que un comunicado oficial.

