La Comisión Federal de Electricidad (CFE) inició un proceso nacional para
reemplazar medidores casa por casa, una medida que ha despertado dudas,
rumores y hasta teorías conspirativas en redes sociales. Sin embargo, la propia
institución aclaró que el motivo central de este cambio está lejos del drama:
busca mejorar la exactitud en la facturación y modernizar el sistema eléctrico.
De acuerdo con la CFE, los medidores actuales —muchos con más de una
década en operación— han comenzado a presentar desperdicio energético y
lecturas imprecisas. Esto afecta tanto a la empresa como a los usuarios,
quienes pueden recibir cobros que no corresponden a su consumo real. Con los
nuevos dispositivos, la CFE promete lecturas más precisas, mejor control de
carga y detección inmediata de fallas o manipulaciones.
El reemplazo será progresivo y, aunque algunas publicaciones virales afirman
que implicará “nuevas tarifas ocultas”, la empresa aclaró que el cambio no
tendrá costo para los usuarios. Únicamente se pedirá permitir el acceso a
personal debidamente identificado. Además, los nuevos medidores cuentan con
tecnología digital que permitirá evitar estimaciones y reducirá las visitas
presenciales para toma de lectura.
Este proceso forma parte de un plan de modernización que la CFE ha venido
anticipando desde hace varios años, pero que ahora se acelera para atender
zonas donde se detectaron más inconsistencias. Aunque algunos ciudadanos
expresaron preocupación por posibles incrementos, especialistas en energía
aseguran que un medidor preciso beneficia principalmente al usuario, pues
evita cobros inflados o consumos mal registrados.
Aun con estas garantías, la CFE pidió a la población mantenerse atenta a
comunicados oficiales y no caer en engaños de falsos trabajadores que
aprovechan el operativo para intentar ingresar a viviendas. Todos los técnicos

deben presentar identificación, portar uniforme y contar con autorización de
acceso.
En los próximos meses se continuará el despliegue en zonas urbanas y después
en áreas rurales. La CFE insistió en que el cambio es necesario para modernizar
la red eléctrica del país, reducir pérdidas y ofrecer mayor estabilidad en el
suministro.
Así que sí: el reemplazo viene para todos, pero —al menos en el papel— trae
más beneficios que dolores de cabeza.

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