Ernesto Fonseca Carrillo, alias “Don Neto”, exlíder del histórico Cártel de
Guadalajara, volvió a la escena pública al exigir al gobierno mexicano la
devolución de sus bienes y recursos económicos, asegurando que le fueron
confiscados “de manera ilegal” hace más de tres décadas.
A través de un escrito presentado por sus abogados ante un tribunal federal, el
exnarcotraficante de 94 años y actualmente en prisión domiciliaria argumenta
que ya cumplió su condena y que el Estado mexicano carece de sustento legal
para mantener aseguradas sus propiedades.
“Don Neto”, uno de los fundadores del primer gran cártel del narcotráfico en
México, fue detenido en 1985 por el secuestro y asesinato del agente de la DEA,
Enrique “Kiki” Camarena. Su caso marcó el inicio de la llamada guerra contra
las drogas y la fragmentación del crimen organizado en el país.
De acuerdo con fuentes judiciales, Fonseca reclama la devolución de varios
inmuebles y cuentas bancarias que, según su defensa, le pertenecen
legítimamente. El monto total del reclamo superaría los 500 millones de pesos.
La Fiscalía General de la República (FGR), por su parte, ya respondió que los
bienes en cuestión fueron confiscados bajo sentencia firme y que “no existe
fundamento para su restitución”. El organismo enfatizó que el caso está cerrado
y que cualquier intento de recuperar activos provenientes del narcotráfico
violaría la ley de extinción de dominio.
El reclamo ha desatado reacciones divididas: mientras algunos lo ven como un
acto desesperado de un hombre en sus últimos años, otros lo interpretan como
un intento de reabrir viejos capítulos del narco en México.
Analistas legales señalan que la solicitud difícilmente prosperará, pero
evidencia los vacíos jurídicos en torno a la confiscación de bienes en casos de
crimen organizado.
Entre expedientes polvorientos y recuerdos de la vieja guardia del narcotráfico,
“Don Neto” reaparece para reclamar lo que dice ser suyo.
Pero en la historia del narco mexicano, los millones —como los fantasmas—
casi nunca regresan.

