En un mensaje que cayó como balde de agua helada en Washington, el Papa
León XIV criticó de manera frontal el trato “extremadamente irrespetuoso” que
reciben miles de migrantes en Estados Unidos, y lanzó una advertencia directa
contra las políticas impulsadas por Donald Trump, quien insiste en ponerle
nombre, apellido y muro a la migración.
El Pontífice, conocido por su discurso firme cuando se trata de derechos
humanos, no se guardó nada: denunció que en territorio estadounidense se ha
normalizado un “clima del miedo”, donde migrantes —principalmente
latinoamericanos— son tratados como si fueran una amenaza nacional, en lugar
de personas que huyen de la violencia, la pobreza o la falta de oportunidades.
Un mensaje que, para la Casa Blanca, seguramente sonó menos a sermón
religioso y más a un regaño público.
León XIV subrayó que la dignidad humana no puede estar sujeta a campañas
políticas, muros, retóricas electorales o a los arrebatos del expresidente Trump,
cuyo discurso antimigrante ha vuelto a encender tensiones desde que
reapareció como figura dominante de la derecha estadounidense. “Ningún líder
tiene derecho a sembrar miedo por conveniencia política”, sentenció el Papa,
dejando claro a quién iban dirigidas sus palabras.
Las declaraciones del Pontífice llegan en medio de un aumento en los
operativos fronterizos y nuevas propuestas de Trump que, según organismos

internacionales, violarían estándares básicos de derechos humanos. Desde
deportaciones masivas hasta separación de familias, las políticas han sido
cuestionadas por organizaciones civiles, académicos y hasta por legisladores
estadounidenses… ahora también por el Vaticano.
El Papa instó a Estados Unidos a adoptar políticas migratorias “más humanas,
justas y sensibles al sufrimiento ajeno”, recordando que la migración no es un
delito, sino una consecuencia directa de crisis económicas y sociales que
muchos países —incluido el propio Estados Unidos— han alimentado durante
décadas.
Aunque el gobierno estadounidense evitó emitir una respuesta dura, analistas
políticos ya especulan que la crítica papal podría tensar aún más el debate
migratorio en plena arena electoral. Trump, fiel a su estilo, seguramente
encontrará la forma de convertir la advertencia en un nuevo capítulo de su
narrativa de confrontación.
Mientras tanto, León XIV dejó claro que, para la Iglesia, la dignidad no se
negocia y que ningún país, por poderoso que sea, tiene derecho a tratar a los
migrantes como moneda electoral.

Porelnuevograficodehidalgo

El Nuevo Gráfico de Hidalgo El Periodismo es una ventana hacia la historia, donde cada día se aprende