Estas algunas de las Remembranzas de una época de ensueño, vividas
durante mi estancia en nuestra querida Escuela Normal Urbana
Federalizada Benito Juárez.
Ingresé en el año 1957, tuve la fortuna de ser inscrita en el grupo B,
mismo que se distinguió por su entrega al estudio, su energía, estrecha
unión y enorme alegría.
Viven en mi memoria y con emoción recuerdo a nuestros queridos y
destacados catedráticos, quienes, a lo largo de nuestro paso en la
querida escuela Normal, nos brindaron, además de sus amplios
conocimientos, su amistad, su cariño y sus valiosos consejos,
acompañándonos gustosos de cada ocasión en que nuestro grupo
celebraba fechas y acontecimientos significativos.
No olvidamos el apoyo invaluable y la orientación pertinente de nuestras
siempre memorables autoridades, el director Licenciado Gaudencio
Morales y el subdirector profesor Javier Hernández Lara, quienes a lo
largo de su destacada trayectoria impulsaron a todas las generaciones
de nuestra maravillosa y sublime profesión, ganándose así la admiración
y respeto de todos los alumnos. Son ellos a quienes hoy, con un tinte de
nostalgia, recuerdo con gratitud y afecto.
Gracias al apoyo de mis entrañables y queridos compañeros, fui
nombrada candidata a flor normalista en el año de 1960, con la anuencia
y aceptación de mis queridos padres. Que hermosos recuerdos del
formidable ambiente que vivía en la escuela durante la competencia
entre las diversas candidatas. Eran divertidas las tardeadas para bailar o

se contrataban mariachis, tríos y otras variadas actividades organizadas
por los respectivos comités de propaganda. Después de muchas
emociones y vivencias, fui electa flor normalista.
La recepción de la emblemática flor se llevó a cabo en emotiva
ceremonia en el Auditorio del Estado, ahora conocido como Teatro San
Francisco. Mi chambelán fue el querido compañero y amigo Rubén
Carreño Carrillo. Tuve diez damas y diez chambelanes que con cariño me
acompañaron en ese inolvidable día de mi vida.
Para mí, ese momento fue como un sueño, el hermoso florilegio lo
ofreció el reconocido catedrático y licenciado Humberto Velasco Avilés.
El gobernador, mayor Oswaldo Cravioto Cisneros, se dignó colocarme la
emblemática flor.
Todo el programa fue un despliegue de arte, disfrutamos de la
participación del brillante Coro Normalista, dirigido por el profesor Juan
Castañeda, nos deleitó también el magnifico Grupo de Danza, coordinado
por excelente profesor Alfonso García, y no falto la participación de
nuestra prestigiada Banda Sinfónica del Estado.
A partir de esa ceremonia y durante todo el año tuve el honor y la
responsabilidad de representar a mi querida escuela y a toda la
comunidad normalista. Esa etapa de la vida me otorgó un cúmulo de
maravillosas y gratas experiencias. Gocé al máximo disfrutando las
ocasiones en que se me invitaba a los diferentes eventos; recuerdo,
entre otros:
 Curación de la señorita Amparo Conde como reina de la Feria
Agrícola y Ganadera del Estado.
 La coronación de la señorita Amalia García Hale como reina de
los charros de Pachuca.
 El baile del Percal en Mineral del Monte.
 La coronación de la reina del Politécnico.
Una bonita casualidad que merece especial mención, por su peculiaridad
y gracia, la represento en tres chicas de nuestro grupo B de la
generación de 1960 – 1962 tuvimos el honor de ser flores normalistas por
tres años consecutivos, siendo así que también disfrutaron de esa
distinción y privilegio mis compañeras María Candelaria Hernández Mejía
y Xóchitl Margarita Manilla Granados.
La experiencia de haber fungido como flor normalista, a pesar de tantos
años transcurridos, todavía despierta en mis dulces emisiones; me
quedaron vivencias y recuerdos inolvidables que seguirán por siempre en
mi corazón y en mi mente. Al paso del tiempo, estos eventos representan
inspiración, motivación y agradecimiento sincero por siempre, porque,
sin duda alguna, ejemplifican la unidad normalista que honra y dejan
memoria.

Aprovecho este espacio para dar gracias a Dios, a mis maestros, y a mis
padres por haberme permitido culminar mis estudios como maestra
normalista, profesión que me ha conducido a gozar de los más bellos
momentos de alegría y recibir mi recompensa a través de la sonrisa de
un niño y del agradecimiento de los alumnos y de los padres de familia
por haber contribuido a su formación. Ejercer la docencia ha sido, para
mí, la más noble labor… Saber que he podido tocar el alma y el corazón
de mis alumnos y moldear lo más bello del ser humano: la personalidad.

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