Desde mi ingreso en 1965 me ilusionaba ser flor normalista ya que
representaba un concurso de popularidad entre los alumnos de la
escuela. En el segundo año de Normal mis compañeros de grupo me
animaron a participar, así como el presidente de los estudiantes. Sin
embargo, el mayor apoyo fue de mis padres Víctor Manuel y Esther
Josefina.
Hay que reconocer que la competencia se desarrollaba en un ambiente
cordial y además a los alumnos nos gustaba participar en todas las
actividades de la Normal.
El comité que me apoyaba realizo diversas acciones, destacando que mi
papá nos prestó una camioneta pick up color verde con la cual
trasladábamos a muchos compañeros estudiantes al estadio Revolución
para la clase de Educación Física; al término, les regalábamos
propaganda con mucho éxito, así como ricos tamales y atole.
Contendí con las compañeras Rebe y Olga, y Sali triunfadora por mayoría
de votos. Recuerdo que, tras el recuento, el director Prof. Gaudencio
Morales, muy solemne y con algo de suspenso, anunció que la ganadora
era Esther Josefina. Después de las felicitaciones y gritos de alegría,
celebramos con una tardeada donde me sentí muy feliz por el triunfo
logrado.
La ceremonia de entrega-recepción de la flor se realizó en el
desaparecido cine Reforma. Recibí la flor emblemática de mi antecesora
Irma Millán y de manos del gobernador Carlos Ramírez Guerrero. El
florilegio lo ofreció el profesor y licenciado Adalberto Chávez Bustos. Mí
chambelán fue Raúl Gallardo Oviedo, mis damas y chambelanes fueron:
Belinda Chávez, Patricia Pérez, Elva García, Josefina Mayén, Palmira
Jiménez, Blanca Guerrero, Jaime Ayala, Giovanni Mayén, Silvionel Vite,
Martin Martínez.
A los pocos días, empecé a acudir como invitada de honor y
representante de la Escuela Normal a varios eventos realizados por
distintas escuelas y asociaciones de la ciudad de Pachuca. Recuerdo
con gusto la bonita coronación de la reina de la Universidad Autónoma
del Estado de Hidalgo, Ana Rosa Tanco.
Para mí, haber ocupado el sitial de flor normalista representa una
experiencia inolvidable, que me marcó y seguiré recordando durante
toda mi vida. Además, me dejo hermosas y queridas amistades.
Mi vida profesional ha sido plena y satisfactoria, recuerdo con mucho
cariño mi labor docente en la Escuela Primaria General Pedro María
Anaya, en la cual conformamos un valioso y unido equipo de trabajo.
Mi superación personal me llevó a realizar otros estudios en la Normal
Superior de México en la Especialidad de Idioma Inglés. Posteriormente

trabajé en la Preparatoria José Ibarra Olivares, en la Escuela Secundaria
Federal Número 3, en el Centro de Lenguas de la Universidad Autónoma
de Hidalgo, en la Normal Superior de Hidalgo, en la Preparatoria Alberto
Zoebich, en donde buscando que mis horarios fueran compatibles,
transmití a un sinfín de alumnos el cnocimi9ento de la lengua inglesa.
Hoy me da la satisfacción de saludar a muchos exalumnos que
cariñosamente me reconocen con agrado.
Así mismo tuve la oportunidad de realizar actividades administrativas en
el Programa de Carrera Magisterial que me permitieron seguir trabajando
y apoyando a muchos compañeros normalistas. Por todas estas
vivencias puedo decir que he tenido una vida profesional plena.

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