El secretario de Seguridad y nuevo protagonista de la estrategia nacional de
pacificación, Omar García Harfuch, realizó una visita clave a Michoacán para
sostener reuniones con autoridades estatales y municipales como parte del
llamado Plan Michoacán, una estrategia integral que busca frenar la violencia,
fortalecer las instituciones locales y recuperar territorios dominados por grupos
criminales.
La visita, que incluyó mesas de seguridad, recorridos operativos y encuentros
privados, marca uno de los movimientos más relevantes en la nueva estrategia
federal. Michoacán, considerado uno de los estados más complejos por la
presencia de múltiples cárteles y conflictos comunitarios, es también un
termómetro político para medir la capacidad del gobierno de reducir la violencia
en regiones históricamente afectadas.
Harfuch destacó que el Plan Michoacán no se limitará a operaciones policiales
o militares, sino que apostará por una estrategia mixta que incluye
profesionalización, vigilancia territorial, coordinación interinstitucional e
inversión en prevención social. “No se trata solo de presencia, sino de
permanencia y de construir capacidades locales”, afirmó durante una reunión
con autoridades estatales.
El secretario reconoció que Michoacán enfrenta desafíos estructurales:
disputas entre grupos delictivos, extorsión a sectores productivos, violencia

rural y conflictos comunitarios que complican la operación de seguridad. Por
ello, aseguró que el objetivo es establecer mesas de trabajo permanentes,
reforzar la inteligencia operativa y mejorar los protocolos de respuesta.
La visita también tuvo un componente simbólico: enviar el mensaje de que la
federación acompañará de manera directa al estado, dejando atrás la
percepción de que la región está “abandonada” o librada a su suerte.
Funcionarios locales celebraron el gesto y destacaron que, más allá de las
declaraciones políticas, la presencia federal debe traducirse en acciones
continuas.
Analistas en seguridad interpretan el movimiento como una apuesta de
Sheinbaum por consolidar a Harfuch como la figura que articule la estrategia
nacional. Su presencia en Michoacán —uno de los territorios más emblemáticos
de la crisis de seguridad— forma parte de un esfuerzo más amplio por reordenar
prioridades y reducir la escalada de violencia.
Por ahora, el Plan Michoacán continúa en fase de despliegue y evaluación.
Harfuch adelantó que regresará al estado en las próximas semanas para
supervisar avances y ajustar la estrategia según sea necesario.

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