“México, donde hasta ir a trabajar puede convertirse en una tragedia absurda:
una mujer murió dentro de una cámara de refrigeración porque, claro, las
condiciones laborales perfectas solo existen en los discursos.”
Una trabajadora identificada como Matilde N, de 55 años, falleció dentro de una
cámara de refrigeración en una empresa ubicada en Apizaco, Tlaxcala, luego de
quedar atrapada en el interior sin posibilidad de salir. Las primeras versiones
indican que la puerta del área de frío industrial se cerró con seguro automático,
impidiendo que la mujer pudiera pedir ayuda o liberarse por cuenta propia.
El incidente ocurrió durante el turno matutino, cuando Matilde ingresó a la
cámara para realizar actividades rutinarias. Compañeros de trabajo contaron
que pasaron varios minutos antes de notar su ausencia. Cuando acudieron a
buscarla, la encontraron inconsciente debido a la exposición prolongada a
temperaturas bajo cero. Los paramédicos confirmaron el deceso al llegar.
La Procuraduría General de Justicia de Tlaxcala abrió una carpeta de
investigación para determinar posibles responsabilidades, incluyendo fallas en
los mecanismos de seguridad del lugar, falta de supervisión y omisiones en los
protocolos internos. Trabajadores de la empresa señalaron que ya habían
reportado anteriormente fallas en las puertas de seguridad, pero “nadie hizo
nada”.
El caso generó indignación en redes sociales, donde usuarios acusaron a la
compañía de negligencia laboral y cuestionaron cómo un espacio de alto riesgo
puede operar sin botones de emergencia, salidas seguras o monitoreo
constante. “No es un accidente, es falta de prevención”, reclamaron familiares
de la víctima afuera del establecimiento.
Organizaciones laborales han exigido una revisión inmediata de las condiciones
de trabajo en cámaras de refrigeración, pues insisten en que estos espacios
requieren monitoreo permanente y mecanismos que permitan salir incluso si la
puerta principal falla. La muerte de Matilde, afirman, es una muestra más de
que las normas laborales en México siguen dependiendo del azar y la voluntad
de los patrones.
Mientras avanza la investigación, la empresa permanece bajo revisión. La
familia de Matilde pide justicia y garantías de que ninguna otra persona pierda
la vida por errores que pudieron evitarse.
Porque, al final, morir trabajando no debería ser un riesgo laboral aceptado.

