El discurso oficial promete acabar con los privilegios, pero los contratos
públicos siguen demostrando que el poder, cuando se hereda, también se cobra.
El Infonavit adjudicó el contrato CO-PVB-095-2025 para la construcción de mil
808 viviendas del Bienestar en Zempoala a la empresa Agicresa S.A. de C.V.,
propiedad de Arturo y Gibrán Crespo Arroyo, hermanos del diputado federal de
Morena, Ricardo Crespo Arroyo. Casualidad perfecta. Transparencia
cuestionable.
Se trata de un contrato millonario financiado con recursos públicos, destinado
—en teoría— a beneficiar a familias trabajadoras. En la práctica, el negocio
quedó en casa. No en cualquier casa, sino en la de un legislador del partido que
gobierna y que llegó al poder prometiendo terminar con el influyentismo, el
nepotismo y los contratos “a modo”.
La escena es conocida, aunque el color del partido haya cambiado. Un
organismo federal, una licitación opaca, una empresa ligada directamente a
familiares de un político en funciones y un silencio institucional que lo dice
todo. Porque cuando no hay explicación clara, lo que sobra es sospecha.
El Infonavit no ha detallado públicamente por qué esta empresa fue la elegida ni
qué criterios la colocaron por encima de otras constructoras. ¿Cuántos
competidores participaron? ¿Quién evaluó? ¿Quién firmó? Preguntas básicas
que, hasta ahora, no tienen respuesta pública, pero sí consecuencias políticas.

Desde Morena se insiste en que “no hay ilegalidad”. Y puede que no la haya en
el papel. Pero el problema no es solo legal, es ético. Porque cuando el dinero
público termina beneficiando a los círculos familiares del poder, la promesa de
transformación se convierte en simulación.
En redes sociales, el caso ya es señalado como otro ejemplo de nepotismo
reciclado con discurso social. Las “casas del Bienestar” avanzan, pero la
credibilidad del proyecto se derrumba ladrillo por ladrillo. La ironía es brutal: se
construye vivienda popular mientras se refuerzan las viejas prácticas que se
juró erradicar.
Al final, el mensaje es claro: el Bienestar llega… pero no para todos. Para
algunos, basta con el apellido correcto.

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