Claudia Sheinbaum destacó que, en siete años de gobiernos de la Cuarta
Transformación, la clase media en México aumentó 12.4 %, un dato que, según
su visión, contradice la narrativa de empobrecimiento generalizado. El mensaje
es claro: más mexicanos avanzaron hacia mejores condiciones económicas, al
menos en las estadísticas oficiales.
Durante su intervención, la presidenta subrayó que este crecimiento refleja una
mejora en el ingreso, el acceso a servicios y una mayor estabilidad laboral. En
otras palabras, personas que antes sobrevivían con lo justo ahora logran cubrir
necesidades básicas sin caer en la precariedad. Un ascenso social modesto,
pero significativo en un país históricamente marcado por la desigualdad.
La afirmación, sin embargo, no está exenta de debate. Especialistas recuerdan
que el concepto de “clase media” puede variar según la metodología utilizada.
¿Se mide por ingresos, consumo, acceso a servicios o percepción de bienestar?
La respuesta cambia los resultados y, con ellos, la interpretación política.
Sheinbaum atribuyó este avance a políticas de aumento al salario mínimo,
programas sociales y estabilidad macroeconómica. La ironía es que, mientras el
gobierno celebra cifras positivas, muchos ciudadanos siguen sintiendo que
llegar a fin de mes es una hazaña. Las estadísticas avanzan más rápido que la
percepción cotidiana.
Aun así, el crecimiento de la clase media tiene implicaciones importantes. Más
personas con capacidad de consumo impulsan la economía, fortalecen el
mercado interno y generan mayor recaudación fiscal. En teoría, es una señal de
movilidad social y de una base económica más amplia.
Críticos del gobierno señalan que el aumento no necesariamente implica
consolidación. Entrar a la clase media es una cosa; permanecer en ella, otra
muy distinta, especialmente en un contexto de inflación, vivienda cara y
servicios privados cada vez más costosos.
El dato ya está sobre la mesa y alimenta la discusión política. Para la 4T, es una
medalla. Para la oposición, una cifra que necesita lupa. Para los ciudadanos, la
pregunta sigue siendo la misma: ¿la clase media creció… o solo cambió de
nombre?

