PAG. 5
EL MÉXICO PRIISTA QUE ENSEÑÓ A NO CONFIAR CIEGAMENTE EN LOS
POLÍTICOS

POR LA REDACCIÓN

PACHUCA, HGO., 02 DE ENERO DE 2026
Durante gran parte del siglo XX, el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) gobernó México de manera casi ininterrumpida,
moldeando las instituciones políticas, económicas y sociales del país. Si
bien en sus primeros años logró estabilidad tras la Revolución Mexicana,
con el paso del tiempo su modelo de gobierno se convirtió en sinónimo
de corrupción, autoritarismo e impunidad.
El PRI consolidó un sistema en el que el poder se concentró en
pocas manos, donde el clientelismo, el desvío de recursos públicos y la
falta de rendición de cuentas se volvieron prácticas comunes. La
corrupción no fue un fenómeno aislado, sino una estructura
profundamente arraigada en la vida política, que permitió el
enriquecimiento de élites mientras amplios sectores de la población
permanecían en la pobreza.
Escándalos de fraudes electorales, represión social y colusión con
intereses económicos marcaron décadas de gobierno priista. Este
legado debilitó la confianza ciudadana en las instituciones y normalizó la

idea de que la corrupción era parte inevitable del sistema político
mexicano.
Sin embargo, hoy los mexicanos no caen en las mismas mentiras y
difícilmente pueden ser engañados por los políticos de cualquier partido.
La experiencia histórica ha generado conciencia cívica y un mayor
escepticismo frente a las promesas vacías, lo que fortalece la
democracia y obliga a los gobernantes a rendir cuentas. Comprender
cómo el PRI contribuyó a la construcción de un México corrupto es
fundamental para no repetir los mismos errores y para consolidar un país
más transparente y justo.

Porelnuevograficodehidalgo

El Nuevo Gráfico de Hidalgo El Periodismo es una ventana hacia la historia, donde cada día se aprende